La empresa familiar de Pamplona que cumple 25 años del incendio que la destruyó por completo

La familia Blanco Astiz de Pamplona recordará siempre la fecha del lunes 28 de diciembre de 1998, cuando un descuido provocó un pavoroso incendio que arrasó por completo las instalaciones de su empresa en pocos minutos y les dejó sin nada hace 25 años.

Afortunadamente, la empresa renació de sus cenizas pese a unas pérdidas de más de cien millones de las antiguas pesetas y ahora siguen adelante. Todo ello, gracias al trabajo de Miguel Blanco Eguiluz, el fundador, de sus tres hijos: Michel, Daniel y Sergio, del resto de los trabajadores y de las ayudas que recibieron.

El incendio comenzó a la una de la tarde en una empresa dedicada a tapizar autobuses. Uno de los empleados, Angel Sánchez, fue quien dio la voz de alarma al ver que salía humo del almacén. Intentó extinguir las llamas con una manguera, pero no pudo apagarlo.

Los bomberos sofocaron el incendio a las cinco de la tarde. Utilizaron para ello una grúa de 30 metros. La nave quedó totalmente calcinada. En la empresa situada en el polígono industrial de Mutilva trabajaban entonces ocho personas.

La empresa Tapibús, dedicada a la tapicería de autobuses, se creó hace sesenta años en el barrio de la Chantrea con Miguel Blanco (1 de marzo de 1939) y un socio, Pachi Miranda. Miguel había empezado en Asientos Esteban donde cogió la experiencia necesaria.

El traslado de la empresa al polígono industrial de Mutilva tuvo lugar hace 44 años. «Luego fueron entrando los hijos. Primero Michel y luego los otros dos Daniel y Sergio».

El peor recuerdo que tiene es del incendio: «Fue terrible. Se debió a un accidente. Había una caja de cartón plegada y alguno sin darse cuenta echó una colilla. Fue un descuido. Todo se inflamó y se quemó en poco tiempo», asegura Miguel Blanco.

«Salimos adelante con toldos en los techos los primeros días y otra vez a volver a empezar. Se quemaron casi cinco naves y el gran mérito de salir adelante con 117 millones de pérdidas», afirma Miguel Blanco.

«La de horas de sueño que hemos perdido. No sabe nadie lo que es. El secreto para salir adelante tras un desastre como este es constancia, trabajo y no mirar al reloj ni al calendario».

«Ahora estoy muy contento. Todo es de los hijos. Son gente seria y respetada. Hemos tenido la suerte de que cada uno tiene su papel en la empresa con un ideario claro. Trabajo y seriedad son los dos valores principales. La gran satisfacción es que a cualquier puerta que hemos llamado nos han atendido», concluye Miguel Blanco.

Michel Blanco Astiz es el actual responsable de la empresa: «Yo empecé con mi padre y su exsocio en 1985 en la Chantrea. Luego se incorporó Sergio y en el año 2000 Dani. Mi padre Miguel empezó en 1972. Aquí vinimos en el año 1993 y ampliamos lo que era un taller pequeño a un nivel industrial».

En cuanto al incendio, señala: «Se nos quemó todo y se vino todo abajo. Nos dejó en la ruina total. Habíamos hecho una inversión muy fuerte en maquinaria y nos quedamos sin material. Gracias a los seguros, que se portaron muy bien y se preocuparon muchísimo, arrancamos de nuevo».

La gente se volcó para echarles una mano en el peor momento: «Nos ayudó mucho el Gobierno de Navarra, el ayuntamiento del valle de Aranguren, algunos vecinos nos cedieron sus naves. No acabaré de agradecer al director de industria de entonces, Bultó, su ayuda», indica Michel Blanco.

Y poco a poco vuelta a empezar: «Empezamos a trabajar con unas lonas para hacer de tabiques con la ilusión de los trabajadores. Entre todos sacamos el barco a flote, que hubiera sido imposible sin los trabajadores. Aquí todos somos una piña».

Tapibús es una pequeña empresa de entre ocho y quince trabajadores: «Hay mucha competencia pero salimos adelante. El negocio va bien, rueda y mientras no se pare va bien. Nunca hemos tenido problemas de liquidez y pagamos a tiempo a todo el mundo. No nadamos en la abundancia, pero da para vivir», concluye Michel Blanco.

Fachada de la empresa Tapibús en el polígono industrial de Mutilva Baja. Navarra.com


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