Pamplona rinde homenaje a las 4 mujeres pioneras de la Policía Municipal de Pamplona

El Palacio del Condestable acoge desde este miércoles la exposición ’50 años de la primera promoción de mujeres en Policía Municipal. La muestra, ubicada en el zaguán, está compuesta por 18 paneles en castellano y euskera que recogen fotografías, documentos, artículos de prensa y de revistas e información sobre la evolución de sus funciones o sus responsabilidades dentro del cuerpo y también de otros aspectos como los cambios en el uniforme.

Amparo Bejarano Cebrián, Inmaculada Etayo Larrainzar, María José Goñi Quintana y María Dolores Sarabia Moraza fueron las cuatro primeras mujeres en incorporarse al cuerpo de Policía Municipal de Pamplona en febrero el año 1974.

Pamplona se convertía «en la tercera ciudad del país, tras Córdoba y Madrid y antes incluso que Barcelona, en dar ese paso en pro de la igualdad en un sector, el de la seguridad, fuertemente masculinizado y a punto de salir de la etapa franquista».

Hay también objetos expuestos que evidencian la evolución, desde placas de identificación policial, hasta defensas (porras), cinturones, hebillas o gorro femenino de los primeros tiempos.

La exposición se podrá visitar hasta el día 24 de febrero, de lunes a domingo de 9 a 14 horas y de 17 a 21 horas.

Medio siglo después de que el entonces alcalde, Jose Javier Viñes, nombrara a las primeras cinco agentes (entonces 2º), la Policía Municipal de Pamplona cuenta con 73 mujeres, un 17,5% del total del Cuerpo de las 417 personas que forman el Cuerpo. En la última promoción, nombrada el pasado 2 de diciembre, de 14 ingresos en el cuerpo, 9 eran hombres y 5 mujeres.

Pamplona fue, en 1974, «de las primeras ciudades del país en concebir que la mujer podía desempeñar funciones dentro de policía local«. Según el Consistorio, «solo hacía 10 años» de la creación del cuerpo que unificaba Guardia urbana y Guardia rural, los hasta entonces encargados de la seguridad.

Además, «a diferencia de otras ciudades del país», la Policía Municipal «dio un trato más igualitario a sus agentes mujeres en condiciones laborales, como salario, o en no incluir cláusulas discriminatorias en su régimen de trabajo». En otras policías «tenían prohibido, por ejemplo, contraer matrimonio o tener pareja; sin embargo en Pamplona, yendo más allá, se preveía cambiar de funciones en los últimos meses de embarazo». Las primeras agentes cobraban un suelo de 15.000 pesetas mensuales.

En Pamplona, «desde el primer momento» se diseñaron las pruebas físicas «teniendo en cuenta una exigencia diferente por sexos, lo que en otras ciudades no sucedía». Hasta 1978, con la entrada en vigor de la Constitución, las plazas se convocaban para hombres y para mujeres en concurso separados.

Ese era el clima en el que se incorporaron las cuatro primeras agentes en febrero del año 1974, tras seis meses de academia. Medio año después ingresaban cinco agentes más: María Jesús Zudaire Goyena, María Ochoa Van Dalen, Juana Arana Arrieta, María Socorro Tellechea Irurzun y Ana María Beaumont Moriones.

En septiembre de ese año, en ocasión a San Miguel, patrón de la Policía Municipal de Pamplona, las nueve desfilaban hasta la actual plaza de la Libertad, en el primer evento público para la ciudadanía. Todas se incorporaron en ese primer momento a la regulación del tráfico.

Las agentes eran «claramente reconocibles» porque su uniforme era «muy distinto» al de los varones. Llevaban una falda lisa con una tabla delantera, blusas blancas, bombín (llamado casquete), medias y botas altas. «Tuvieron que esperar hasta 1981» a que la falda, «que les obstaculizaba el realizar cómodamente su trabajo», cambiara a otro tipo de prensa: la falda pantalón.

En la muestra, entre otros objetos de equipación, hay un maniquí con el actual uniforme de las agentes «que en nada se diferencia en sus elementos del de los policías masculinos, salvo en la adaptación a la fisionomía propia».

«OTRAS PIONERAS»

Dentro de la información de la exposición «hay hueco para visibilizar a otras agentes o mandos que fueron pioneras en sus respectivos desempeños dentro de la policía local».

Es el caso de la primera sargento de Navarra, Maria Jesús Zudaire (promoción de 1974), que, «gracias a un cambio en el reglamento que buscaba el rejuvenecimiento de la plantilla, accedió a esa responsabilidad en 1986 en la unidad de barrios». Zudaire fue también desde 1991 la primera cabo de Navarra, un puesto que desempeño hasta su jubilación en 2010.

Elena Navaz Pérez fue, en los Sanfermines del año 2000, «la primera mujer en formar parte de la escolta de gala de Pamplona; entró para sustituir a un compañero y ya no dejo de desfilar hasta que cinco años después se convirtió en jefa», en comisión de servicios de la Policía Municipal de Villava. Ella «inauguró la designación de una mujer para desempeñar la más alta jefatura en una policía local».

También en 2000 desembarcó la primera mujer en la unidad de motos de Policía Municipal de Pamplona. Fue Andone Poyo, que ya llevaba siete años en el cuerpo en la Unidad de barrios.

«Estos hitos y algunos más» se refrendan con fotografías en blanco y negro y color, entrevistas en prensa, documentos como carnés profesionales, actas condicionados administrativos y nombramientos.

Entre las fuentes de estos materiales están el Archivo Municipal de Pamplona o publicaciones de hemeroteca de medios como Diario de Navarra o la revista San Fermín.


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